
La Economía española adolece de unas tasas de productividad significativamente menores que las de la media de los países del entorno europeo. En el análisis de las causas de este factor concurren un buen número de variables, muchas de las cuales tienen que ver con factores puramente económicos, como las, no muy elevadas, tasas de rendimiento de los inputs de tecnología, o la baja recurrencia de la productividad asociada al capital humano, el cuál precisa de una urgente adecuación a los estándares de los países más avanzados. Pero entre estás variables también se encuentran factores organizacionales que condicionan duramente el desarrollo positivo de nuestro sistema económico y la adecuación del mismo a las exigencias de la Economía del Conocimiento. La permanencia de estructuras de organización rígidas, verticales, donde predomina el control sobre la colaboración, el mandato frente al lassiez faire y la posibilidad de errar, pueden afectar de forma muy negativa a nuestras expectativas de crecimiento y de entrada en las dinámicas de la Nueva Economía.
De aquí que la aplicación de procesos de innovación socio-institucional sea crucial para superar dicho reto.
Dinámicas como las de colaboración en la producción de los saberes y los productos o servicios, las de participación en los procesos decisorios, conciliación de la vida familiar y laboral, apertura de los canales de información y transparencia, experimentación y caos organizado, en definitiva, aplicar una innovación abierta y responsable, que conduzca hacia la sostenibilidad y el compromiso organizacional, que promueva más identificación, mas beneficios sociales, y el cambio en la percepción de una cultura de competencia individual que ha fracasado hacia otra de creación participativa de la riqueza y el bienestar.
Este proceso, incrementaría sin duda la productividad en sentido absoluto, esto es, en la mayoría de sus variables, incluyendo la calidad de los outputs y, lo más importante, de los procesos.
2 comentarios:
Enhorabuena por tu blog, Rogelio. Te invito a que te unes al espacio / grupo de la Red del Conocimiento en Canarias (en linkedin), donde se debaten temas relacionadas. En cuanto a este post, acabamos hablando de las culturas locales de innovación, también en el ámbito de las organizaciones: ¿Qué hacemos para cambiar/convertir una estructura de gestión vertical en otra más horizontal? Estamos hablando siempre de personas, dentro de las organizaciones y/o entidades, personas con capacidad de decisión y influir en los equipos de trabajo, de cómo gestionar las organizaciones. ¿La cuestión cultura acaba imponiéndose a todas las demás? Saludos, Madelon
Hola Madelon
Gracias por tu comentario.
Ya que lanzas la pregunta sobre qué hacer para cambiar estas estructuras, creo que la clave está en el cambio de mentalidad y el desarrollo de una Nueva Cultura de Empresa, que en cierto modo se trata de un cambio en uno de los aspectos de la cultura en general, que tiene un peso importantísimo en las acciones sociales e individuales. Para mi, este cambio vendrá de la mano de dos cosas fundamentalmente, por un lado más formación en valores sociales democráticos y participativos, cosa a la que pueden ayudar las TICs y, por otro, mayor visibilidad de los casos de concretos, esto es, de las acciones reales emprendidas en el ámbito económico y social, que hayan tenido éxito y estén funcionando positivamente, aquello de predicar con el ejemplo.
Gracias también por la sugerencia del grupo en LinkedIn, me he unido.
Un saludo, Sergio.
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