02 junio, 2009

Técnica y Civilización


En 1934 Lewis Mumford publicó su ejemplar ensayo Técnica y Civilización, ensayo que plantea tesis que aún hoy, en el mundo de la técnica, la tecnología y la premura, no han sido superadas, tesis que hablan de cómo la técnica ha estado unida al empuje de la civilización y de cómo cada estadio de desarrollo tecnológico ha tenido asociados unos patrones culturales concretos, unos valores políticos y sociales, en definitiva, que se veían transformados, al menos en su forma, a cada paso emprendido en la carrera del desarrollo tecnológico. La infinidad de ideas que este estudio desarrolla, hace ínfima la capacidad de este espacio para analizarlas al completo. Lo que si me gustaría resaltar es el análisis que Mumford realiza en torno a la categorización de las tecnologías, a su caracter social, a su calidad como impulsoras de la democratización o ,bien , de todo lo contrario.
¿Qué es lo que ha limitado la bondad de la máquina? o ¿Bajo qué condiciones la máquina puede ser dirigida hacia una realización (social) y más completo uso?, son algunas de las preguntas que se plantea el autor, que en función de los fines y desarrollos de las tecnologías llega a clasificarlas como, bien podriamos decir hoy, responsables o irresponsables.
Me pregunto qué hubiera opinado Mumford de nuestras nuevas tecnologías de haberlas conocido. Qué hubiese pensado de nuestra capacidad de comunicarnos, de nuestros canales de información, de nuestras redes sociales virtuales, de nuestra navegación satélite, del desarrollo energético, de la capacidad de movimiento, de las transacciones comerciales por Internet...y qué hubiese opinado del cambio climático, la plaga de pobreza y hambre, la desiguladad(es) posmoderna(s), la violencia desconocida de nuestras armas y la libertad con la que fluyen (al igual que los capitales en paraisos sólo para unos pocos elegidos)...cosas que, aunque nos pese, en cierto modo son producto de nuestro desarrollo económico y, por supesto, tecnológico.
Supongo que su asombro y perplejidad tendrían parangón con la incompresión provocada por las contradicciones que generamos. Cosa que seguramente le dió tiempo a experimentar.
Contradicciones que chocan con el espiritu de nuestra tecnología. Pero, ¿cómo es posible esto?, ¿cómo es posible que nuestra civilización, la cual ha generado todas las tecnologías citadas anteriormente, la gran mayoría de ellas con un espíritu democratizador, coexista con un mundo sumido en subdesarrollo social y económico? ¿Es esta la Innovación Social de la que tanto hablamos hoy?
Porqué, como bien dice Fernando de la Riva en su blog, sólo con la irrupción  de las nuevas tecnologías no basta, esto por si mismo no supone innovar socialmente.
El cambio social se verá impulsado por esta irrupción, como observaría Mumford, pero dicho cambio no siempre supone  un desarrollo sustancialmente positivo de los valores y las formas de vida.
Para que esto suceda deben darse las condiciones, debe fomentarse las disposiciones sociales a tal cambio, debe existir voluntad, basicamente, en la sociedad civil, en su responsabilidad cómo actores últimos radica gran parte del proceso.
Esto sí supondría toda una innovación...

 
Imagen realizada por Byrne7214 (flickr username) usada bajo licencia de atribución  Creative Commons

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