La cuestión es que esa controversia y separación que, no tanto tiempo atrás, ha promovido intensos debates en la Sociología y en las disciplinas afines aplicadas como la investigación de mercados, está tocando a su fin o , cuando menos, está perdiendo relevancia a pasos de gigante.
El motivo no es otro que la creciente complejidad de los procesos de cambio social a los que asistimos y, por ende, las dificultades de comprensión de las nuevas corrientes socioculturales surgidas de dichos procesos de cambio.
Ahora, más que en otros estadios de la Sociedad de Consumo, lo que se conocía como estable y quasi cierto, ha dejado de serlo y nos enfrentamos con el gran reto profesional de intentar dibujar los nuevos perfiles sociales y de consumo de la Sociedad del Conociemiento. Algunos autores como Mónica Casabayó y Borja Martín en su muy acertada, a mi parecer, obra sobre Fuzzy Marketing, ya sen han hecho eco de estos cambios y comienzan a buscar definiciones para este nuevo tipo de consumidor, al que ellos llaman camaleónico.
Pues bien, el siguiente paso para mi versa sobre la necesidad de emprender una búsqueda del camino metodológico más apropiado que, sin lugar a dudas, pasa por la integración y el diseño de metodologías abiertas, que sean capaces de captar la realidad y los discursos emergentes a su vez que diagnostiquen o midan (término denostado en ciertas corrientes académicas de la Sociología) de forma eficiente los nuevos perfiles sociales que se están gestando en nuestra sociedad de flujos de información.
Ciertamente, no es nuevo decir que las técnicas cualitativas deben introducirse en las investigaciones de mercado, es algo que profesionales como L.E. Alonso o el mismísimo Jesús Ibañez llevan haciendo desde la década de los 70.
Lo innovador sería aplicar estas técnicas de modo combinado a los análisis de tipo cuantitativo, esto es, como guías en el diseño de los estudios de cuestionarios, como fase previa a los análisis cuantitativos, o contemplarlas como herramientas triangulares para optimizar la calidad de las encuestas o profundizar en la búsqueda de esferas de significación y sentido.
Asimismo, otro campo importante que debe ser desarrollado y que, desgraciadamente, no está captando aún el interés académico que se merece, es el del análisis de redes personales/sociales aplicado al fenómeno emergente de las redes virtuales, así como las técnicas de etnografía virtual,justo porque gran parte de las tendencias futuras están siendo precocinadas por los nativos digitales y, lo queramos o no, el entorno virtual les pertenece.
Resumiendo, creo que es tarea urgente de los profesionales que nos dedicamos a la investigación social o de mercados el comenzar a ensayar nuevas herramientas metodológicas que sumen en vez de restar y que sean tanto cuali como cuanti (perdón por la expresión gremial) y que no marginen alternativas como la Sociología Visual, el Data Mining Creativo o las realidades emergentes provenientes de las tecnologías, por muy ajenas que puedan parecer a ojos del establishment académico.
Por ello, la pregunta es ¿integración metodológica o desconocimiento del mercado? o dicho de otro modo, en palabras de Einstein, "si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo"
:) Smile MarketMining

1 comentarios:
Enhorabuena por el post Sergio, y también por la compra del dominio!
La combinación/triangulación cuanti-cuali hace mucho que se hace tanto en la academia como en el mercado.
El reto es superar las barreras entre las lógicas que motivan ambos enfoques. Es decir, interpretar desde una misma perspectiva las tecnicas cuanti-cuali. Eso es verdad que lo hace muy bien el mercado, porque el objetivo es simplemente vender.
En la academia es más complicado por las implicaciones teóricas de cada metodología. Y sí, estoy totalmente de acuerdo en que hay que superar esos prejuicios o determinismos para integrar (que es más que combinar) metodologías en la investigación social.
Saludos,
Javier.
Publicar un comentario en la entrada